La Organización Mundial de la Salud advirtió que el brote de ébola en la República Democrática del Congo ha alcanzado una fase crítica, con 675 casos y 136 muertes, en un escenario que considera más grave de lo que muestran los registros oficiales. La agencia señaló que la elevada movilidad de la población y el conflicto armado están agravando una emergencia cuya magnitud real sería mayor a la detectada, en medio de la circulación de la cepa Bundibugyo, para la que no existen vacunas ni tratamientos aprobados.
La presión se concentra en la provincia de Ituri, epicentro de la crisis, aunque ya se han reportado contagios en Kivu Norte y Kivu Sur. De acuerdo con la OMS, casi a diario aparecen infectados en nuevas zonas sanitarias, una muestra del ritmo de propagación en el este del país. Las autoridades sanitarias han identificado 17 zonas como puntos calientes, lo que refuerza la necesidad de intervención inmediata y de una supervisión epidemiológica más estricta para contener la expansión.
UNICEF también alertó sobre el costo social de la crisis, especialmente entre los menores de edad, en un escenario que combina expansión territorial del virus, vulnerabilidad infantil y limitaciones de respuesta en áreas afectadas por la violencia. El avance del brote, sumado a la advertencia de que los datos oficiales no recogen toda la dimensión del problema, coloca el foco en la urgencia de vigilancia, control y protección efectiva de la población más expuesta.
