La tensión entre Estados Unidos, Israel e Irán ha desembocado en un escenario de fuerte costo internacional, con advertencias que no se han cumplido en los términos anunciados y una negociación que continúa sin avances. El texto ubica el inicio del actual ataque el 28 de febrero de 2026, con la llamada “Operación Martillo de Medianoche”, presentada por Washington como una acción para “defender al pueblo estadounidense eliminando las amenazas inminentes del régimen iraní”. No obstante, lejos de una resolución, desde entonces ha predominado una mezcla de presión militar, terror psicológico y advertencias insistentes.
Irán respondió con artillerías de misiles y drones contra Israel y bases militares estadounidenses en Baréin, Kuwait, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Jordania e Irak, además de ordenar el cierre selectivo del estrecho de Ormuz. Esa medida, descrita en el texto como su principal arma en esta batalla, ya está impulsando con fuerza el precio del petróleo y del gas natural, con repercusiones directas sobre las economías del mundo. El episodio vuelve a poner en primer plano el costo real de una escalada que, más allá del discurso de fuerza, termina trasladando presión a los mercados y a la estabilidad internacional.
La pieza también señala que, durante la conflagración, han circulado noticias falsas, contenidos manipulados y desinformación en ambos bandos, con la complicidad parcializada de algunos medios internacionales. En ese marco, el argumento expuesto por Donald Trump sobre supuestas amenazas iraníes de largo alcance queda situado por el propio texto como la justificación de una invasión, reabriendo el contraste entre las razones oficiales de la ofensiva y las consecuencias visibles: más violencia, más incertidumbre y un impacto económico que sigue creciendo sin una salida clara.
