Los Knicks de Nueva York afrontan este lunes en Cleveland una prueba de ejecución más que de discurso: completar la barrida ante los Cavaliers y sellar su regreso a unas Finales de la NBA por primera vez desde 1999. Aunque la ventaja de 3-0 nunca ha sido remontada en la historia de la liga, el propio equipo ha insistido en que ese antecedente no garantiza nada si no responde con la misma intensidad en el Rocket Arena.
Karl Towns, que persigue convertirse en el segundo dominicano en disputar una final de la NBA junto a Al Horford (2022 y 2024), resumió esa línea de cautela al pedir que el grupo juegue como si la serie estuviera igualada. Mikal Bridges respaldó ese enfoque al plantear que el reto pasa por ir posesión por posesión y competir con desesperación, una señal de que en Nueva York hay conciencia de que una ventaja amplia también obliga a rendir cuentas en el momento decisivo.
El triunfo del sábado extendió a diez la racha de victorias consecutivas de los Knicks en estos playoffs. Mike Brown atribuyó ese momento a la confianza entre los jugadores, la atención a los detalles, la comunicación y la energía. En ese engranaje, Towns ha sido señalado como “eje ofensivo” por su distribución del balón, como mostró con sus siete asistencias en el partido más reciente, el primero de esta postemporada en el que Nueva York no estuvo nunca debajo en el marcador.
