OpenAI suma un nuevo frente de cuestionamientos justo cuando define su posicionamiento en los mercados financieros. De acuerdo con información publicada por The Wall Street Journal, la empresa no habría logrado cumplir objetivos internos relevantes de ingresos y expansión de usuarios, entre ellos la meta de 1.000 millones de usuarios activos semanales para ChatGPT, un desfase que ha alimentado la inquietud entre inversores y analistas.
El reporte también señala ingresos por debajo de lo previsto y un entorno más desafiante por la competencia de Gemini, desarrollado por Google, que habría ganado terreno en el mercado y provocado tasas de abandono entre usuarios de ChatGPT. Al mismo tiempo, puertas adentro se habrían detectado dificultades para sostener compromisos financieros, sobre todo en contratos asociados a centros de datos, uno de los mayores costos de la industria de inteligencia artificial.
La presión no queda limitada al mercado. El consejo de administración habría revisado acuerdos estratégicos sobre capacidad de procesamiento e incluso evaluado la gestión del director ejecutivo, Sam Altman, en ese ámbito. Aunque Altman y Sarah Friar rechazaron esos señalamientos y tildaron la información de “ridícula”, el episodio vuelve a colocar en primer plano la distancia entre las metas anunciadas y los resultados bajo revisión, en un entorno de costos crecientes y mayor vigilancia sobre la sostenibilidad del modelo de expansión.
