Las autoridades describieron la expansión de la extorsión, el chantaje y las estafas como una industria que mueve mucho dinero en el país, en un escenario marcado por el auge de la tecnología, los robos de celulares y la compra sin control de chips o tarjetas SIM. En un almuerzo del Grupo de Comunicaciones Corripio, representantes de Indotel y del DICAT admitieron que solo en lo que va de año se han presentado 260 casos, mientras el 85% de los afectados no denuncia.
Guido Gómez Mazara, presidente del Consejo Directivo de Indotel, atribuyó parte del problema al retraso en la legislación y al peso de los teléfonos robados, que representan el 36% de los robos registrados. La advertencia pone de relieve el contraste entre el avance del ciberdelito y la capacidad de respuesta del sistema, en un momento en que las extorsiones sexuales, según las autoridades, han pasado de ser cometidas por reclusos a redes de crimen organizado.
La magnitud del fenómeno quedó expuesta con un caso que se ventila en la justicia por una extorsión sexual de cerca de 25 millones de pesos, con más de una veintena de personas involucradas, muchas ya apresadas. Según explicó el general Edgar Arnaud, la mayoría del grupo son jóvenes, casi la mitad mujeres y algunas extranjeras, un cuadro que vuelve a colocar sobre la mesa la necesidad de mayor fiscalización, control y respuestas institucionales frente a un delito de alto impacto social.
