El homicidio del motoconchista José Osvaldo Silverio Polanco, baleado en La Vieja Barquita, Sabana Perdida, volvió a poner bajo la lupa la respuesta institucional frente a conflictos que escalan hasta la violencia letal en ámbitos de trabajo informal. De acuerdo con el reporte preliminar de la Policía Nacional, el hecho ocurrió después de una discusión por un pasajero entre Silverio Polanco y otro motoconchista, Ramón Elías Ureña Hernández, señalado como presunto responsable de la agresión.
El informe oficial precisa que la disputa se produjo el 20 de mayo en la parada donde ambos trabajaban a diario y que, posteriormente, el altercado derivó en un ataque a tiros en una calle cercana al punto común de trabajo. La víctima fue llevada al Hospital Traumatológico Ney Arias Lora, donde murió mientras recibía atenciones médicas debido a la gravedad de las heridas.
La propia Policía agregó además que, al depurar a los implicados en sus archivos, encontró antecedentes delictivos previos de ambos, sin detallar en este primer reporte de qué delitos se trataba. Mientras la DICRIM sigue con la investigación, reúne evidencias y persigue al sospechoso prófugo, el caso deja abiertas interrogantes sobre vigilancia, prevención y control en entornos donde una disputa cotidiana terminó en tragedia.
