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Dos pérdidas en poco tiempo reabren la alerta sobre el valor social que el país deja ir

mayo 25, 2026 · Redactor
Dos pérdidas en poco tiempo reabren la alerta sobre el valor social que el país deja ir
Foto: acento.com.do

La despedida de Julio Sánchez y Enerio Rodríguez es presentada como un golpe humano e intelectual que obliga a poner en primer plano la memoria, el legado y la responsabilidad de no dejar en el olvido a quienes formaron generaciones.

La muerte de Enerio Rodríguez, descrito por el autor como “maestro y amigo”, llegó de forma inesperada y se sumó a otra ausencia reciente: la de Julio Sánchez, a quien también recuerda como amigo y hermano. En ambos casos, el texto retrata el impacto de dos pérdidas ocurridas en muy poco tiempo, con conversaciones pendientes, despedidas no previstas y una sensación de vacío que alcanza tanto el plano personal como el de la formación compartida.

La última conversación con Enerio Rodríguez había girado, precisamente, en torno a la partida de Julio Sánchez. En ese encuentro, el maestro entregó sus dos últimos trabajos, “Aprendiendo a Pensar Lógicamente” y “Conceptos y Principios de la Lógica Aristotélicas”, gesto que el texto coloca como parte de un legado intelectual que no debería diluirse entre homenajes pasajeros. La referencia a la formación en psicología en la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma de Santo Domingo refuerza el peso de una trayectoria vinculada a las aulas, al pensamiento y a la transmisión de ideas.

Más que una evocación íntima, la pieza deja planteada una advertencia de fondo: cuando figuras descritas como maestros y referentes se van, el país pierde experiencia, memoria y capacidad de orientar a nuevas generaciones. En ese contraste entre el recuerdo agradecido y la ausencia inesperada, queda abierta una exigencia de vigilancia sobre cuánto se protege, se reconoce y se preserva el aporte de quienes sostienen la vida intelectual y académica.