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Familia de Nancy Sánchez denuncia celos y vigilancia en un caso que vuelve a poner bajo presión la respuesta frente a la violencia de pareja

junio 24, 2026 · Redactor
Dolor en el Darío Contreras: la familia de Nancy Sánchez habla de celos, vigilancia y una vida marcada por el miedo
Foto: www.diariolibre.com

La madre de Nancy Sánchez relató que su hija vivía bajo celos y vigilancia de su pareja, en un caso que deja en evidencia la urgencia de una respuesta más efectiva frente a la violencia de pareja, mientras Marilenny Cuello sigue grave en UCI.

La familia de Nancy Sánchez aseguró que la joven vivía bajo un asedio constante por parte de su pareja, Tony Vallejo Méndez, en un relato marcado por los celos, la vigilancia y la falta de tranquilidad que, según su madre, acompañó a la víctima antes del hecho.

Teodora Sánchez, madre de Nancy, afirmó que su hija “no tenía paz” debido al comportamiento de Vallejo Méndez. El testimonio coloca en primer plano una dimensión clave del caso: la violencia de pareja no se limita al episodio más visible, sino que suele estar precedida por un entorno de control y temor que, cuando no se detecta o no se frena a tiempo, termina escalando con consecuencias graves.

El hecho ocurre mientras Marilenny Cuello permanece en estado delicado en la unidad de cuidados intensivos (UCI), según lo informado en la pieza original. La gravedad del cuadro mantiene la atención sobre el alcance del caso y sobre la necesidad de una respuesta institucional efectiva para proteger a las víctimas y prevenir desenlaces irreversibles.

Más allá del dolor expresado por la familia, el caso plantea interrogantes sobre la capacidad del sistema para identificar señales de riesgo, ofrecer acompañamiento oportuno y actuar con la rapidez que exige una situación de posible violencia de género. En ese terreno, el interés público no se limita al drama familiar: también pasa por la prevención, la protección y la rendición de cuentas sobre cómo se atienden estas denuncias en la práctica.

La denuncia de Teodora Sánchez deja ver que el entorno de Nancy estaba atravesado por un miedo sostenido, un dato que refuerza la urgencia de tratar estos casos con seguimiento real y no solo como hechos aislados cuando ya han estallado.

Mientras Marilenny Cuello continúa en la UCI, la atención permanece sobre la evolución médica de la víctima y sobre las circunstancias que rodearon un episodio que, según la familia, estuvo precedido por señales de control y hostigamiento que no debieron pasar inadvertidas.