La Feria Internacional del Libro Santo Domingo abrió su edición número 28 en la Plaza de la Cultura Juan Pablo Duarte, en Santo Domingo, con una asistencia masiva, la participación de Panamá como país invitado de honor y un homenaje al poeta y ensayista José Mármol. La oferta incluye literatura, arte y publicaciones en inglés y español de autores dominicanos e internacionales, en una programación que vuelve a colocar al evento entre los principales espacios culturales del país.
En los pabellones se exhiben novelas, poesías, ensayos, libros de historia, fantasía, romance y gastronomía, además de textos religiosos, de misterio, autoayuda y materiales dirigidos a niños y jóvenes. Durante un recorrido por las librerías instaladas en el recinto, Listín Diario constató estrategias para incentivar la lectura y la compra de libros, entre ellas las actividades del Pabellón Infantil, con propuestas como lectura de cuentos, taller de pintura, lectura dramatizada, apreciación de cine y charlas.
La masividad y la diversidad de la feria refuerzan su relevancia, pero también elevan la presión sobre las autoridades para que el impulso no quede reducido al calendario de un gran evento. El flujo de público, la agenda infantil y la amplitud editorial exponen una demanda cultural concreta que obliga a fiscalizar si la promoción de la lectura se sostiene más allá de la feria y si la gestión pública está respondiendo con resultados verificables, en lugar de limitarse al brillo institucional de una cita ya consolidada.
