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Cuatro muertes en operativos reabren presión por explicaciones sobre el uso de la fuerza policial

septiembre 25, 2026 · Redactor
Cuatro muertes en operativos reabren presión por explicaciones sobre el uso de la fuerza policial
Foto: diariodigitalrd.com

La versión oficial atribuye los hechos a enfrentamientos en Cabral, Los Alcarrizos y Los Frailes II, pero el saldo vuelve a colocar bajo escrutinio la respuesta institucional en seguridad.

La Policía Nacional informó este viernes la muerte de cuatro hombres señalados como presuntos delincuentes tras intervenciones separadas en Cabral, Barahona, Los Alcarrizos y Los Frailes II, en Santo Domingo Este. De acuerdo con los reportes preliminares, los agentes actuaron luego de recibir disparos, un relato oficial que ahora queda en el centro de la exigencia de rendición de cuentas sobre cómo se ejecutan estos operativos y qué resultados reales está ofreciendo la política de seguridad.

Uno de los casos ocurrió en las inmediaciones de la laguna El Rincón, en Cabral, donde miembros de la DICRIM localizaron a Carlos Julio Féliz Sena, descrito como prófugo y con cuatro órdenes judiciales pendientes. La institución sostuvo que el hombre disparó con un arma de fabricación casera, conocida como “chilena”, y que los agentes repelieron la agresión. Fue llevado a un centro de salud, donde murió mientras recibía atenciones médicas. En Los Alcarrizos, la Policía reportó que una patrulla que daba seguimiento a Domingo Santiago Valdez, alias “La Fama”, y Gabriel Luis Montero Valdez, alias “Campeón”, hizo contacto con ambos, quienes habrían entrado a una vivienda y disparado contra los agentes. Los dos fueron trasladados al Hospital Dr. Vinicio Garavito, donde fallecieron. En la escena, la Policía Científica ocupó dos pistolas Glock calibre 9 milímetros, cinco casquillos y otras evidencias.

La institución también notificó un cuarto caso en Los Frailes II. Aunque el reporte presenta los hechos como respuestas a ataques armados, la secuencia de muertes en distintos puntos del país vuelve a exponer el contraste entre el discurso oficial de control y la persistencia de episodios letales que reclaman vigilancia de la sociedad civil y mayor transparencia del gobierno dominicano sobre protocolos, supervisión y resultados. En un escenario donde la seguridad sigue siendo una prioridad ciudadana, el foco vuelve a ponerse en la obligación de las autoridades de explicar no solo la versión inicial de cada intervención, sino el costo social de una crisis que sigue produciendo desenlaces fatales.