La izquierda salvadoreña confirmó al médico y sindicalista Rafael Aguirre como su candidato presidencial para enfrentar a Nayib Bukele en 2027, en una contienda donde el actual mandatario parte como amplio favorito para buscar un tercer mandato. La definición opositora se produce en medio de un escenario político dominado por el control del poder por parte del presidente y por las críticas a la deriva institucional en El Salvador.
Aunque Bukele mantiene una aprobación superior al 80 % tras su ofensiva contra las pandillas, sus críticos lo acusan de autócrata por controlar todos los poderes del Estado. El presidente impulsa además una cuestionada reforma constitucional que permite la reelección indefinida, mientras desde 2022 gobierna bajo un régimen de excepción que ha permitido la detención de unas 92.000 personas sin orden judicial. Organizaciones internacionales denuncian graves violaciones a los derechos humanos y sostienen que ese mecanismo también ha servido para silenciar a opositores.
Aguirre, líder del Sindicato de Médicos Trabajadores del Instituto Salvadoreño del Seguro Social, dijo ante sus simpatizantes: «Vamos a sacar esa escoria que está corrompiendo nuestro país, vamos a sacar a esos ladrones (…) es un gran reto ganar y un compromiso mayor gobernar sabiamente para todos, no para unos pocos». También afirmó que buscará un «diálogo permanente» con los diferentes sectores económicos y productivos, y colocó la educación y la salud entre los ejes principales de su propuesta con el FMLN, partido que gobernó entre 2009 y 2019.
