En Santiago, el director general de la Policía Nacional, Ernesto Rafael Rodríguez García, sostuvo que la institución tiene el deber de proteger la vida y los bienes de los ciudadanos, y advirtió que quienes salgan a las calles a provocar daños y actuar al margen de la ley se encontrarán con la autoridad.
Junto con ese mensaje de firmeza, el nuevo jefe policial abrió también un frente de control sobre la propia institución: aseguró que no tolerará excesos de autoridad y que cualquier miembro que actúe fuera de las disposiciones legales o internas será sancionado. Añadió que las intervenciones deben ejecutarse con uso proporcional de la fuerza y respeto a los derechos humanos, en un planteamiento que deja bajo examen el cumplimiento real de esas normas.
Rodríguez García dijo además que una de sus responsabilidades es mantener contacto con los integrantes de la institución y presentó su presencia en Santiago como parte de ese acercamiento con los agentes. Para la sociedad civil, el asunto de fondo sigue siendo que las promesas de protección, respeto al ciudadano y control interno se traduzcan en actuaciones verificables, sin costo social para la población ni desbordes de autoridad.
