LONDRES.– La ampliación de la investigación contra el expríncipe Andrés volvió a poner en primer plano la necesidad de fiscalizar el uso del poder público y de determinar hasta dónde habrían llegado las presuntas irregularidades cometidas durante su etapa como representante especial para comercio e inversión del Reino Unido. La Policía del Valle del Támesis confirmó que el caso no se limita a supuestas filtraciones de información confidencial entre 2001 y 2011, sino que también abarca posibles casos de conducta sexual indebida y otras conductas ilegales vinculadas al abuso de poder y al beneficio personal.
La propia policía lanzó un llamado público para reunir información y despejar dudas sobre el verdadero alcance de las pesquisas, en un expediente que las autoridades describen como complejo. El subdirector jefe de la TVP, Oliver Wright, explicó que la conducta indebida en cargo público puede incluir corrupción, fraude, abuso de autoridad, conflictos de interés e incluso conducta sexual inapropiada. “El proceso es complejo debido a la variedad de formas que puede adoptar este delito”, señaló Wright en un comunicado oficial.
En paralelo, un equipo especializado revisa documentos e informaciones recibidas del público y de otras fuentes, mientras el caso mantiene bajo escrutinio los vínculos del antiguo duque de York con Jeffrey Epstein. Según el reporte, las sospechas cobraron fuerza tras la difusión de los llamados “archivos Epstein” en Estados Unidos, donde se menciona que habría compartido información sensible del Gobierno británico con el financiero estadounidense, acusado de tráfico sexual de menores y fallecido en prisión en 2019. El expríncipe fue detenido en febrero y luego liberado, pero la investigación sigue abierta, en medio de nuevas exigencias de rendición de cuentas sobre posibles abusos cometidos desde una posición oficial.
