La segunda vuelta en Perú entró en una fase de máxima vigilancia institucional. Mientras Juntos por el Perú, partido de Roberto Sánchez, respaldó las proyecciones de Ipsos y Datum que lo ubican al frente por un margen estrecho, también anunció gestiones ante el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), la Defensoría del Pueblo y la Asociación Civil Transparencia para pedir precisiones sobre declaraciones posteriores que abrieron dudas sobre el desenlace.
En rueda de prensa, el secretario general de Juntos por el Perú, Ernesto Zunini, afirmó que el conteo rápido es «el instrumento más sólido que tenemos» y cuestionó los «supuestos que no cumplen con el rigor técnico» mencionados por el presidente ejecutivo de Ipsos Perú, Alfredo Torres, al plantear que Fujimori puede ganar la elección. Torres había señalado que el avance contabilizado, sin incluir el voto en el extranjero ni las actas observadas, daba «una ligera ventaja a Sánchez», aunque modelos desarrollados en la mayoría de los casos colocaban a Fujimori ligeramente adelante.
Los datos disponibles siguen dejando el escenario abierto y bajo escrutinio. La muestra de Ipsos con actas oficiales, con margen de error de 1,9 %, otorgó 50,3 % a Sánchez y 49,7 % a Fujimori; Datum le asignó 50,14 % frente a 49,86 %, con margen de error de 1 %. Al mismo tiempo, el cómputo oficial con 95,97 % de actas daba a Sánchez 50,05 % y a Fujimori 49,94 %, en un proceso con aproximadamente 1,1 millones de votos todavía por contabilizar, entre ellos los del extranjero y las actas observadas, lo que refuerza la demanda de control y explicaciones públicas antes de dar por cerrado el resultado.
