Kuwait despertó este miércoles en medio de la tensión luego de que un ataque con drones y misiles alcanzara la Terminal 1 de su aeropuerto internacional, dejara al menos 63 heridos y forzara la suspensión total de las operaciones aéreas. Las autoridades responsabilizan a Irán, mientras la paralización de uno de los principales nodos de conexión del Golfo volvió a situar en primer plano el impacto inmediato que una crisis de seguridad tiene sobre la población y los servicios esenciales.
La Dirección General de Aviación Civil activó su protocolo de emergencia, desvió vuelos hacia aeropuertos alternos y desplegó equipos médicos en varios puntos del país. Aun así, las evacuaciones, las áreas afectadas dentro de la terminal y el intento del personal de seguridad por recuperar el control reflejaron la vulnerabilidad con la que quedó expuesta una infraestructura clave. Horas antes, el Ejército kuwaití había advertido sobre movimientos hostiles y puesto en marcha sistemas de defensa antiaérea para interceptar misiles y drones dirigidos contra el país.
En un mensaje difundido en la red X, las autoridades militares señalaron que enfrentaban objetivos en el aire, en un episodio que apunta a una acción coordinada. Con la actividad del aeropuerto todavía detenida y la reapertura condicionada a que existan garantías de seguridad, el ataque deja abierta una exigencia de vigilancia y rendición de cuentas sobre la capacidad real de proteger instalaciones estratégicas en un escenario de creciente tensión regional.
