La decisión de no ha lugar emitida la noche del viernes por el Segundo Juzgado de la Instrucción del Distrito Nacional a favor de Gonzalo Castillo en el caso Calamar volvió a poner en discusión la capacidad institucional para sostener expedientes de alto impacto. La magistrada determinó que los elementos presentados por el Ministerio Público no eran suficientes para remitirlo a juicio de fondo, en un proceso considerado entre los de presunta corrupción administrativa de mayor relevancia de los últimos años en República Dominicana.
Luego del fallo, el exministro de Obras Públicas utilizó el escenario para reiterar su proyecto político con miras a 2028. Tanto antes de ingresar a la sala como al salir del tribunal sostuvo el mismo mensaje, primero en redes sociales y después ante la prensa. “En unos días voy a dar una declaración a todo el país, pero hoy quiero dar gracias a Dios primero”, manifestó.
A continuación, afirmó: “Cuando entré aquí hoy, no importaba la decisión que se tomara. Yo voy por to’ y seré el nuevo presidente en 2028 para que en todos los hogares haya más comida y el pueblo dominicano tenga mayor bienestar”. La secuencia dejó en primer plano no solo el giro político del fallo, sino también la exigencia de vigilancia pública sobre casos que han sido presentados como emblemas de combate a la corrupción.
