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Carolina Mejía lanza su aspiración presidencial en el PRM y aumenta el escrutinio sobre su perfil político

mayo 18, 2026 · Redacción
Carolina Mejía lanza su aspiración presidencial en el PRM y aumenta el escrutinio sobre su perfil político
Foto: acento.com.do

La alcaldesa del Distrito Nacional hizo pública su intención de competir por la nominación presidencial de 2028, en un paso que anticipa la disputa interna oficialista y vuelve a poner bajo la lupa sus resultados, capacidades y respaldo partidario.

Carolina Mejía formalizó su intención de buscar la nominación presidencial del Partido Revolucionario Moderno (PRM) para las elecciones de 2028, al declarar en un encuentro con dirigentes de esa organización en Barahona: «Seré la candidata presidencial del PRM y en 2028 seré la presidenta de nuestro país». Antes, durante una actividad en La Romana, ya había dejado entrever el centro político de su apuesta al sostener que la ausencia histórica de una mujer al frente del Poder Ejecutivo «está por cambiar». Con el apoyo inicial de legisladores, alcaldes y regidores de varias provincias, la alcaldesa del Distrito Nacional puso en marcha una carrera sucesoria dentro del oficialismo.

La decisión de Mejía no solo abre la competencia interna en el PRM, sino que también obliga a examinar con mayor rigor su trayectoria, sus capacidades ejecutivas y los desafíos que enfrenta dentro de su propia organización. Nacida en Santiago de los Caballeros el 28 de marzo de 1969, es hija del expresidente Hipólito Mejía, uno de los principales referentes del perremeísmo, un dato que vuelve inevitable el debate sobre el peso de las estructuras de poder en su ascenso político.

Graduada en Economía por la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), con formación complementaria en diplomacia y mercados financieros, Carolina Mejía trabajó en el sector privado y desempeñó funciones técnicas en la administración pública durante el gobierno de su padre, coordinando acuerdos comerciales y de cooperación internacional. Su entrada a la primera línea electoral llegó en 2016, cuando fue escogida como compañera de boleta de Luis Abinader, antecedente que ahora sitúa su proyecto presidencial bajo una exigencia mayor de rendición de cuentas sobre resultados, liderazgo propio y capacidad real para responder a las demandas ciudadanas más allá del discurso partidario.