Dominique Dupuy, exministra de Relaciones Exteriores de Haití y exrepresentante ante la Unesco, quedó en el foco de una controversia por denuncias de corrupción ligadas al supuesto otorgamiento de un contrato de 5,000 dólares mensuales a su esposo, Jean Cyril Pressoir, durante su misión diplomática en Francia. De acuerdo con informaciones difundidas por Zantray News, esa contratación se habría prolongado por cerca de 43 meses, con un desembolso superior a los 215,000 dólares de fondos públicos.
El peso de la denuncia crece por el contraste entre esos señalamientos y la imagen pública que Dupuy proyectó en escenarios internacionales, donde defendía la transparencia y la modernización del Estado haitiano. Según la publicación, mientras estuvo al frente de la misión ante la Unesco entre 2020 y 2024, percibía un salario de aproximadamente 7,000 dólares mensuales, además de asignaciones para gastos operativos, una residencia de lujo pagada por el erario haitiano y un vehículo oficial con combustible ilimitado.
El caso vuelve a colocar bajo escrutinio el manejo de recursos públicos en medio de la crisis humanitaria que atraviesa Haití y reactiva las fricciones que marcaron la etapa en que Dupuy fue designada canciller en junio de 2024. Las acusaciones, centradas en un presunto uso de espacios diplomáticos para favorecer a su círculo cercano, refuerzan la necesidad de vigilancia y explicaciones sobre decisiones oficiales que chocan con el discurso de transparencia.
