El Gobierno sueco anunció este martes que pagará la mitad del precio del abono del transporte público ante la subida de los combustibles ligada a la guerra en Oriente Medio y al cierre del estrecho de Ormuz, una nueva intervención pública que vuelve a colocar el costo de vida y la respuesta oficial frente a la crisis energética en el centro del debate. El Ejecutivo de Ulf Kristersson prevé destinar 6,500 millones de coronas suecas (600 millones de euros) de un presupuesto adicional para transferir esos recursos, de forma retroactiva, a las autoridades regionales que apliquen la rebaja en los abonos mensuales de desplazamiento ilimitado.
Esta medida se añade a otras decisiones adoptadas en los últimos meses, como subvenciones al consumo eléctrico de los hogares y la reducción de impuestos a los combustibles, en un contexto en el que el propio Gobierno reconoce el impacto de la guerra en Oriente Medio sobre los precios de la energía. En la región de Estocolmo, el abono mensual cuesta actualmente el equivalente a unos 100 euros.
El anuncio llega, además, cuando Suecia celebrará elecciones generales el 13 de septiembre y Kristersson busca la reelección, aunque las encuestas sitúan por delante a los socialdemócratas, hoy en la oposición. El Gobierno sostiene que la iniciativa también busca reducir emisiones y dependencia de los combustibles fósiles, pero la sucesión de medidas extraordinarias deja abierto el debate sobre la presión real que siguen soportando los ciudadanos y sobre la necesidad de escrutinio al uso de recursos públicos en plena campaña.
