LA PAZ.- Los recientes enfrentamientos entre manifestantes y la policía en La Paz dejaron claro que el recorte del 50% del salario anunciado por el presidente Rodrigo Paz no bastó para apagar una protesta que ya cumple su cuarta semana, en medio de una crisis económica que elevó el malestar social y los llamados a la renuncia.
La movilización reunió a mineros, campesinos, choferes, obreros de fábrica y otros trabajadores que bajaron desde El Alto hasta la sede del gobierno para rechazar la política económica liberal del mandatario, reclamar aumentos salariales y señalarlo por la distribución de gasolina de mala calidad que, según las protestas, dañó miles de vehículos. “Estamos enojados, porque nos ha mentido”, dijo Félix Mamani, un minero de 47 años que aseguró que su sector votó por Paz.
Cuando grupos de huelguistas intentaron entrar en la plaza de armas, rodeada por policías antimotines, fueron dispersados con gases lacrimógenos y respondieron con piedras, palos, petardos y cilindros recortados de dinamita. Una decena quedó detenida, según constató la AFP. Al mismo tiempo, el gobierno terminó confirmando la muerte de una persona en los choques del fin de semana, después de haberlo negado al principio, un giro que aumentó la presión para esclarecer responsabilidades y reforzó el contraste entre los gestos anunciados desde el poder y la magnitud real de la crisis.
