El hallazgo de dos cadáveres en días consecutivos en el río Yaque del Norte volvió a exponer en Santiago un problema que se repite desde hace casi dos décadas sin respuesta institucional de fondo. El 18 y 19 de mayo de 2026, brigadas de la Defensa Civil recuperaron dos cuerpos de las aguas del cauce urbano: uno no identificado, arrastrado por la corriente a la altura de La Peñita, frente a las instalaciones de Coraasan, y otro correspondiente a Meristel Dan Kerey, un joven de nacionalidad haitiana reportado como desaparecido desde el lunes en la comunidad El Cercado, municipio Sabana Iglesia.
Ambos hallazgos fueron reportados por el director de la Defensa Civil en Santiago, Francisco Alfredo Arias Tolentino, quien resumió el vacío posterior con una frase que retrata el problema: «Los casos se cierran con el hallazgo». Según los registros de esa institución, desde 2006 se han recuperado al menos 23 cadáveres del Yaque del Norte y de los canales de riego que lo prolongan por la ciudad, principalmente el canal Ulises Francisco Espaillat.
La dimensión del caso no está solo en la cifra, sino en la falta de consecuencias judiciales. Acento.com.do no encontró expedientes abiertos vinculados a la mayoría de esos hechos y la Fiscalía Provincial de Santiago no ha emitido declaraciones públicas sobre este patrón. El resultado es un contraste persistente entre la gravedad de los hallazgos y la ausencia de respuestas, en un tramo urbano de 13.5 kilómetros donde los cuerpos aparecen, se recuperan y el sistema sigue sin rendir cuentas.
